lunes, 16 de julio de 2012
De cuando está mal visto protestar y exigir justicia: las barreras de los inconformes.
"Un día un granjero convocó a su rebaño a comer, a beber y a disfrutar de un día en libertad fuera del corral. Había varias especies, algunas con mayor musculatura que otras, pero se conjuntaban en la oración: "Nacieron dentro del granero". Cada animal salió, comió y bebió (algunos se encontraban enfermos, por lo que ni siquiera salieron de su jaula). Así transcurrió el día en que el granero otorgó libertad a su puñado de seres serviciales, por los cuales él y su familia se alimentan" No es accidental comenzar con una fábula (Me cacharon, al estilo Nietzsche en "Sobre verdad y mentira...") ya que me parece que lo que a continuación pretendo plasmar debe de tener un tinte humorístico, risueño si así se desea, para no comenzar una paranoica conducta cuando se aterrice en la realidad en la que nos encontramos.
Han pasado sólo 5 días desde que se celebraron las elecciones -para escoger presidente- en nuestro país (México, lindo y "querido") y la efervescencia en estos días tan sólo se podría asemejar a la que sienten los entusiastas formados afuera de un foro para presencia el reencuentro de su banda favorita, o cualquier acto que requiera un mínimo de compromiso con algún suceso. Y es que lo sucedido en las urnas el 1 de julio no tienen precedente en esta nación. ¿Los candidatos? 2 punteros, una candidata diferente y un candidato de relleno: el representante de un partido que juega de parácito en nuestro sistema político.
Las encuestas revelaron que el favorito EPN (posicionado siempre en primer lugar por los grandes medios de comunicación: Televisa, Milenio, TV Azteca, El Universal, etc) presuntamente habría ganado las elecciones. En segundo lugar, el señor Andrés Manuel López Obrador. La reacción natural era que se acataran los resultados y se felicitara al triunfador, como en cualquier democracia debería suceder: Se respeta la voluntad de las mayorías a pesar de las minorías... La pregunta es ¿Cuál democracia? Un organismo que tiene un buen funcionamiento arroja resultados satisfactorios. Este no es el caso.
La victoria del candidato representante del partido que tuvo a México bajo su control por más de 70 años (más estos, de asumir la silla) es a todas luces el resultado de una manipulación extensa, una desinformación brutal y una represión lamentable. EPN se ha visto como una marioneta, como un títere (y es que él mismo lo ha hecho ver, su campaña ha estado llena de tropiezos que él mismo ha provocado) lo que ha hecho pensar a muchos ¿acaso él es quien pretende mejorar nuestro país? porque con esa baja capacidad ha demostrado que él no podría.
Desde su virtual victoria, se han asumido diferentes posturas, algunas negativas, algunas positivas (algunas incluso nulas). Los que alzan la voz y reclaman, los que defienden, los gobernantes que resguardan sus puestos y los que no hacen algo, tan sólo ven pasar las cosas.
Entonces se forjan las trincheras de (al parecer) una guerra: El pueblo informado (los que tienen pruebas del por qué EPN no debería ser presidente) El pueblo desinformado (El que puede tener las pruebas pero no las quiere ver, o el que no tiene acceso a ellas) El gobierno (El que sufrirá de los resultados de la guerra ente el pueblo mismo; El que tenga más apoyo es el que ganará al fin) Y los demás, que por su nula participación me merecen apenas una mención.
No se han hecho esperar las burlas, los reclamos, los "pronósticos" entre las masas. Los chismes de "¿Qué le parecieron las elecciones" no paran. Estamos sufriendo un síntoma de esas elecciones fraudulentas, de esas elecciones llenas de irregularidades, omisiones, fraudes. Ahora no sólo nos enfrentamos ante organismos comprados, ineficiente y demasiado costosos, ahora nos enfrentamos a nosotros mismos, al vecino, al amigo, al padre; Al pueblo. El pueblo, que es el que debería estar unido, se ha dividido entre el conformismo, el posicionamiento o el confrontamiento. Ahora ya no se trata de ir a protestar libremente a los edificios gubernamentales, ahora se trata de casi pedir permiso para hacerlo. ¡NO! Por favor, no es momento de descalificar al que exige (legítimamente, porque hay pruebas de ello) la impugnación de las elecciones, en la cual surge victorioso el ex-candidato EPN, no es ahora el momento de tacharte de "Pejezombie", de tacharte de "Porro", de "huevón" (con referencia al 132), no. Es momento de salir, de hacernos escuchar; No es un reclamo porque nuestro candidato no haya ganado, es un reclamo porque nunca debió competir EPN, es un reclamo de algunos en nombre de todos, es un reclamo porque nuestros derechos han sido escupidos (muy a la antigua ¡qué conveniente!). Insisto, las pruebas están al alcance, podemos hacer algo. No es un llamado al vandalismo, es una llamado a la unidad, no debemos de estar en contra. El gobierno jode parejo: a ti y a mí, pero así mismo podemos con él: tú y yo. Tampoco es un sermón de hermandad para que caminemos de la mano hacia el edén. Sal y defiende tu voto, todos: el que votó por EPN, la que votó por Josefina, los que votaron por Andrés Manuel. Y, al hacerlo, proceder con lo que sigue: la expulsión de EPN (debido a su cínica imposición), las miles de fraudulencias e irregularidades. Podemos salir, demostrar inconformidad y hacer un cambio, pero necesitamos una gran convocatoria. Es para cada uno la invitación, al fin de cuentas la seguridad que exigimos no es personal, ni la educación. No no descalifiquemos, todos buscamos bienestar, alimento y demás corolarios que cuelgan sobre el aura de nuestros derechos. Podemos, escuchemos, actuemos. Tu perspectiva (si estás en contra de lo antes mencionado) cambiaría si te informaras con mayor seriedad. Podemos dejar de lado esos grilletes que nos han sido adheridos de nacimiento. No por estar del lado de la verdad debes seguir necesariamente al otro que también la busca.
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