sábado, 10 de septiembre de 2011

Aveces caminamos, pensamos, meditamos y planeamos.
Sentimos, o deseamos hacerlo, nos dejamos llevar por las emociones
que nos llevan a donde quieran, sin rumbo y sin límite.
Aveces andamos sobre senderos pulcros, otras tantas
(las mayorías) sobre apenas suelos fríos y húmedos.
Y preguntamos: ¿Por qué esto?
¿Por qué no siempre vamos en el lugar correcto?
Y al mismo tiempo miramos al cielo y te sientes en él,
debajo de él y abrigado.
Al final, estamos solos, ¡bendito quien lo vea así!
Momentos en la vida, sólo eso.
Pequeñas fracciones de tiempo son las que
nos bastan para no sentirnos miserables, todos,
aunque, ¿alguien se ha preguntado si en verdad lo somos?
=)

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